El desafío
Chile Oliva se propuso posicionar el aceite de oliva chileno como una categoría de alta gama en los mercados internacionales, dominados por los productores mediterráneos. La marca tuvo que superar el escaso reconocimiento de Chile como origen de aceite de oliva, al tiempo que competía con marcas europeas con una sólida tradición.
La oportunidad
Vivaldi Desarrolló una estrategia de entrada en el mercado que aprovechaba el terruño único de Chile y sus ventajas productivas, haciendo hincapié en la pureza, los métodos de producción modernos y los perfiles de sabor distintivos. Un enfoque de comercialización por fases identificó los canales y segmentos de consumidores prioritarios, respaldado por una campaña de « marketing » centrada en la educación para reforzar la credibilidad de la categoría.
El resultado
Chile Oliva se introdujo en los mercados objetivo con un claro posicionamiento de gama alta y consiguió la distribución en canales clave especializados y de « retail ». La estrategia logró aumentar el conocimiento de la marca y fomentar que los consumidores la probasen, especialmente entre aquellos que buscaban alternativas auténticas y de alta calidad al aceite de oliva tradicional mediterráneo.
Resumen del caso práctico de Chile Oliva
Chile Oliva colaboró con Vivaldi para posicionar el aceite de oliva chileno como una categoría premium de prestigio en los mercados internacionales, donde los productores mediterráneos dominaban el discurso sobre la tradición. Vivaldi diseñó una estrategia de entrada en el mercado que aprovechaba el terruño andino de Chile, los métodos de producción modernos y los perfiles de sabor distintivos, identificando los canales y segmentos de consumidores prioritarios y fomentando la degustación mediante una campaña de marketing basada en la educación, lo que garantizó la distribución en tiendas especializadas y retail .